Cuando llega nuestro bebé, sabemos amamantarlo

Cuando llega nuestro bebé, sabemos amamantarlo

La postura del bebé y su agarre correcto al pezón es fundamental para la lactancia. Aunque es algo innato en el recién nacido, es muy importante que se establezca lo antes posible para evitar dificultades.

El agarre es fundamental

Amamantar tiene múltiples beneficios para los hijos y las madres. Afortunadamente cada vez hay más madres que optan por la lactancia materna y la alargan más en el tiempo. Es una decisión que depende de múltiples aspectos que no están relacionados con la técnica en si: emociones, creencias, experiencia previa, historia familiar, gestación, parto......Sin embargo, como afirma la Organización Mundial de la Salud, para lograr una lactancia materna exitosa, el agarre del niño al pecho es fundamental.

El agarre es la forma en la que el niño se coge al pecho, como abre la boca y queda prendido, y la posición o manera de coger, acercar y sujetar al bebé al pecho puede facilitarlo o perjudicarlo. Los niños nacen sabiéndolo: cuando en la sala de partos colocan al recién nacido sobre el vientre de su madre, este se dirige hacia el pecho materno y logra agarrarse solo en un periodo de tiempo no demasiado largo. El agarre suele ser perfecto y las condiciones idóneas: el pecho aún no está duro y lleno, pero ya tiene el escaso calostro que El Niño necesita. El bebé sabe y tiene todos los reflejos para abrir ampliamente la boca y dirigir la cabeza hacia atrás. El pecho entra dentro de la boca y el pezón alcanza la parte posterior del paladar del bebé. Lo lleva escrito en sus cromosomas.

Cuanto antes, mejor

Pero  a veces se retrasa la colocación del niño en el pecho, se separan madre e hijo  por la costumbre de algunos hospitales que todavía no se han adaptado a potenciar esa práctica. Con ese retraso, el bebé pierde su conocimiento instintivo y empiezan las dificultades, que luego hay que solventar.

El conocimiento sobre agarre debería ser ampliamente difundido entre la población por asesores expertos en lactancia materna. Y lo principal es que hay que empezar cuanto antes. Si se tiene que trasladar al bebé por una razón médica necesaria, se puede volver a intentar con todo el cariño.

Amamantar no duele y es una experiencia placentera. El dolor es un síntoma que nos muestra que algo no marcha bien, en todos los casos. Si la madre nota la más mínima molestia cuando su recién nacido se coge al pecho, debe pedir ayuda a alguien experimentado: seguramente le ayudará mejorando ese agarre y desaparecerán las molestias.

La posición perfecta

Se puede comprobar que el bebé está bien prendido al pecho si se ve más areola del pezon por encima de su boca que por debajo, el labio inferior está doblado hacia fuera y el mentón toca el pecho. Además, el bebé tendrá la boca bien abierta de modo que queda llena con el pecho de la madre.

Es posible que la madre no pueda ver estos signos de posición, pero el padre o cualquier observador externo puede ayudar a mejorar la posición. La madre no debería notar molestia alguna. Si el agarre no es correcto, pueden aparecer grietas, ingurgitación, inflamación y mastitis. Pero no solo la madre sufre las consecuencias. También el bebé lo nota.

Síntomas de un agarre deficiente

Entre los síntomas de un agarre deficiente, aparte de los mencionados antes, destacan también las tomas largas, cuando el bebé no se suelta solo y reclama el pecho con mucha frecuencia, se muestra nervioso, irritable y llorón. Cuando la madre lo aproxima al pecho, parece que se pelee con el. Regurgita o vomita. Gana poco peso. La madre siente fuertes y repetidos reflejos de eyección y la leche le gotea. Todos estos síntomas se pueden englobar en el denominado síndrome de posición inadecuada de mamar. Algo bastante frecuente hoy porque las mujeres no lo tienen fácil para ver a otras mujeres amamantando o con el bebé en brazos, y por tanto difícilmente pueden aprender imitando.

A veces se adoptan posturas que dificultan el amamantamiento, una de ellas es mantener la cabeza del bebé en el codo materno, la boca arriba y con la mano de la madre en el culito. Una buena idea para facilitar el aprendizaje es acudir a los grupos de PRE y Postparto.



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